martes, 10 de julio de 2012

CUENTO MARAVILLOSO



Érase una vez un príncipe al que le gustaba pasear por el bosque montado en su maravilloso caballo blanco.
El príncipe era un poco despiadado porque corría mucho y no respetaba a las plantas ni a los pequeños animalitos que en el bosque vivían.
Un día, inesperadamente, se encontró con un hada buena y dulce que le pidió que fuese cortés y bue no y no hiciera daño a los demás.
El príncipe se rio del hada y, de repente, apareció un duendecillo que advirtió al príncipe que si seguía así le ocurriría algo malo al animal que él más quería, su caballo.
El príncipe seguía actuando mal y, sin esperarlo, una mañana su caballo pisó una trampa y quedó atrapado por la pata. El príncipe se cayó del caballo pero no se hizo daño. Su caballo relinchaba y relinchaba porque le dolía su pata.
El príncipe, desesperado, pidió ayuda pero ni el hada ni el duendecillo acudieron en su ayuda porque se había portado muy mal antes.
Detrás de un árbol, una dulce princesa observaba lo ocurrido y pidió al hada que le ayudase al animal. El hada por compasión, accedió a ayudar al animal pero a cambio el príncipe debía prometer se diferente, cambiar y respetar a los demás.
El príncipe, que antes era vanidoso y mal educado, prometió cambiar y ayudar a respetar a todos los animales y plantas del bosque.
El hada liberó al caballo y la princesa curó su pata.
El príncipe dio las gracias a todos y, desde ese momento, fue mejor persona, se enamoró de la princesa, se casaron y fueron muy felices.
Y  colorín colorado este cuento se ha terminado.